jueves, 26 de octubre de 2017

Húsavík - Avistamiento de ballenas


Si hay alguna cosa que se te puede quedar grabada en la mente para siempre, esa es ver a una ballena nadar a tu lado. Esta oportunidad la tuvimos en el bonito país de Islandia, pero no iba a ser fácil verlas. Aún así lo intentamos. La habremos conseguido ver? Una ruta en zodiac mucho más complicada de lo que pensábamos desde España...


Llegamos al bonito pueblo de Húsavík, donde pasaremos la noche, muy cerca del puerto. Nos levantamos bien pronto, ya que habíamos contratado una excursión en zodiac para ver ballenas a las 8:00 h., con el fin de tener la mayor parte del día libre para continuar con nuestro viaje.


Dejamos el coche aparcado cerca del puerto de Húsavík y accedemos al punto de información, reserva en mano. Lo que parecía un día tranquilo y una gran oportunidad para ver ballenas, se iba a convertir en una de las mañanas más complicadas. El día había amanecido algo inestable y con ligera llovizna, algo que ya nos anticipó lo que sería un intenso viaje. Comenzamos!


Lo primero que nos dicen cuando llegamos al punto de información es que llevaban dos días sin salir al mar con la zodiac. El mar se encontraba algo agitado y no había hecho buen tiempo... No sabían si saldría algún barco y, por supuesto, el nuestro de las 8:00 h., imposible! Con esta información y pendientes de la decisión del capitán de la zodiac, nos fuimos a desayunar, ya que nos comentaron que el primero, de salir, sería a las 9:30 h.


Tras un rico desayuno en una cafetería cercana al puerto, regresamos de nuevo al punto de información. El día seguía algo feo, pero no llovía ni hacía viento, por lo que llevábamos algo de esperanza. Al entrar, la chica de recepción nos dijo que la excursión de las 9:30 h. saldría, así que guay. Allá vamos, más felices que unas perdices!

A pesar de que la excursión estaba programada, la chica comenzó a leernos y decirnos una serie de recomendaciones, antes de aceptar dicha excursión. Aquí nos cambió algo la cara... Nos comentó cómo era el tipo de barco, que para quien no lo sepa, una zodiac es una especie de lancha rápida, en la que la comodidad no es una de sus principales virtudes. Nos dijo que debíamos estar muy en forma y no tener problemas en la espalda ni en las rodillas, puesto que ambas partes trabajarían mucho durante el viaje. Nos "obligó" a tomarnos una pastilla para el mareo y firmar un documento de esos que dicen que la empresa no se hace cargo de todo lo que te pueda pasar en alta mar... El acojone era máximo, aunque he de decir que yo, particularmente, fui un poco incrédulo ante todo lo que nos iba diciendo... Siguió alertando sobre el estado del mar, con olas de 3 y 4 metros y un viaje movido. Yo miraba hacia el mar y parecía el Mediterráneo. Ante tantas alertas, un gran porcentaje de personas con reserva se echaron para atrás. Sin embargo, nosotros accedimos. Estábamos allí, somos valientes y queríamos ver ballenas! Pues allá vamos!

Después de firmar el documento y tomar la pastilla para el mareo, accedemos al puerto de Húsavík, donde nos esperaba nuestra guía. Allí nos vuelven a recordar todos los contratiempos con los que nos podemos encontrar, por si acaso queremos abandonar, pero no, seguimos en nuestra idea de ver ballenas! La cara de la guía explicando cómo se va a mover la zodiac durante el trayecto no tiene desperdicio... Y la nuestra escuchando tampoco!

Después de abrigarnos para la ocasión, en una de las casetas del puerto, nos ofrecen material para equiparnos: botas de goma hasta la rodilla, guantes de goma hasta el codo, traje de pescador, chubasquero, chaleco salvavidas hinchable automáticamente y gafas. Imposible la utilización de cámaras, pues había que estar fuertemente agarrados. Una vez equipados y alertados, montamos en la zodiac. Nos habían dicho que era mejor montar en el lado izquierdo, pues la ruta iría en diagonal hacia este lado, entrando el mar con fuerza por el derecho. Ocupamos una plaza, nos sentamos en esa especie de taburete acolchado y nos agarramos a la barra sólida. Comienza la aventura!



Comenzamos despacito, abandonando el puerto de Húsavík. Según íbamos avanzando hacia el mar, más se movía la zodiac... Incrédulos antes de montar, empezábamos a notar todas las advertencias de la empresa encargada de la excursión... La zodiac se iba moviendo cada vez más. Las olas iban siendo cada vez más grandes y más altas. El sube y baja era impresionante! Los 3 o 4 metros de olas parecían 10 o 12! La zodiac se elevaba y perdía el contacto con el mar hasta caer bruscamente en él, entre ola y ola. La sensación de estar en una montaña rusa era real! Impresionante! Disfrutamos mucho el viaje de ida!

Tras completar el primer tramo y llegar a una de las zonas donde es frecuente el avistamiento de ballenas, paramos. El sube y baja del mar nos empieza a pasar algo de factura, sufriendo ligeros mareos, pero nada importante. Estuvimos allí durante 15 minutos, a la espera de presenciar ballenas. Girábamos la cabeza a un lado y a otro y nada, no aparecían... Tras 20 o 30 minutos, decidimos abandonar el lugar para acceder a otra de las zonas donde se puede ver ballenas.


Comenzamos el segundo tramo hacia alta mar, trazando una diagonal hacia la derecha. El mar seguía agitado y las olas igual de espectaculares, por lo que volvemos a tener un viaje movido. Mi situación en la zodiac iba a complicarme el trayecto. La zodiac tenía 4 filas de 2 personas y varias más, detrás, de 3 personas. En las dos primeras filas no había nadie (siguiendo el consejo de los guías). Las dos siguientes filas (de 2 personas) estaban ocupadas, pero bastante centradas en la zodiac. En la siguiente fila, ya de 3 personas, nos encontrábamos nosotros, con la mala suerte de que yo estaba situado en el asiento más escorado hacia la izquierda de la embarcación. El resto, por detrás... Esto iba a provocar que todas las olas que sobrepasasen la zodiac, me llegarían a mi, ya que el mar entraba por el lado izquierdo y yo era el primero en presenciar tal espectáculo... Seguíamos saltando de ola en ola, cayendo varios metros sobre el mar... Si el mar quería, te salpicaba! De pronto, una gran ola llegó! Situado en el lado izquierdo, la agresividad de dicha ola me desplazo del asiento. No me llegó a tirar porque estaba bien sujeto. De lo contrario, hubiera tenido un susto mayor. A pesar de aguantar a duras penas en mi plaza, la ola entró por la única zona que llevaba al descubierto: nariz y boca. Tuve la sensación de haber recibido un balde de agua o de haberme caído al mar directamente. En apenas 30 segundos, mi cuerpo se lleno de agua, a unos 5 grados, más o menos. A pesar de que lucía el sol, el mar seguía entrando con fuerza y salpicando. La sensación térmica era preocupante y realmente dura. Empecé a tiritar como nunca había tiritado. Las olas seguían salpicando con fuerza y el agua seguía entrando en mi interior... Pensé en cambiarme de lado, pero era imposible soltarse de ahí... El trayecto era cada vez más durillo y el mareo empezaba de nuevo a aparecer ligeramente. La continua entrada de agua tocándome nariz y boca empezó a dormirme la zona. Sentía principios de hipotermia, no pudiendo hablar con claridad y sintiendo la zona bastante dormida. Sabri me preguntaba qué tal y yo no era capaz de pronunciar las consonantes que implicaban cerrar los labios con cierta fuerza. Un momento que no olvidaré nunca... Afortunadamente, el sol apareció y pronto llegamos a la segunda zona de avistamiento de ballenas, donde ya no me entraba agua, pues la zodiac se encontraba parada, manteniendo sólo el sube y baja provocado por el mar. Toca esperar a ver si vemos ballenas...


De pronto, la guía dijo en voz alta: "A las 11:00 h.!" Todos miramos en esa dirección horaria y bingo! 3 ballenas a nuestro lado, bastante cerca, a unos 8 o 10 metros de distancia. Es impresionante ver como van avanzando lentamente mientras asoman para respirar... Ballenas del tamaño de la zodiac, según la guía, ballenas jorobadas, una especie muy común en Islandia.

Seguimos con la lancha rápida, buscando más ejemplares de ballenas. Nos movíamos en cualquier dirección, siempre buscando algún indicio de presencia de ballenas. Esta dirección, afortunadamente, no era hacia alta mar, por lo que, poco a poco, iba recuperando un poco esa sensación térmica. Aún tenía algo dormida la zona y no dejaba de tiritar, pero ya no me entraba agua. Los rayos del sol iban haciendo el resto.

Nuevamente, la guía nos alertó de la presencia de más ballenas! Empezamos a contar y detectamos 6 ejemplares a nuestro lado, más cerca aún, a unos 2 metros. No hay palabras que puedan describir el momento de ver 6 ballenas a tu lado. Cómo disfrutan del agua y cómo van avanzando. Eran igual de largas que la zodiac! 10 o 12 metros, quizás. Animales realmente espectaculares! Otro de esos momentos que se te quedan grabados en la mente para siempre, y más aún cuando no tienes una cámara para inmortalizar la vista! Mención especial a nuestra guía, a la que se le caían las lágrimas. Era su último día de trabajo y la primera vez que veía 6 ejemplares de ballenas.

Después de disfrutar de ambos momentos inolvidables, con el avistamiento de varios ejemplares de ballenas jorobadas, toca regresar. Llevamos más de 3 horas en alta mar y la sensación de frío sigue. Aún tirito y empiezo a tener ganas de llegar!

El regreso volvería a ser un espectáculo! Ahora vamos con la misma dirección que el propio mar, por lo que seguimos disfrutando del viaje. La zodiac avanza rápido y vamos surfeando por las olas. Espectacular! Voy ganando sensibilidad en la boca y ya casi puedo pronunciar perfectamente, a pesar de seguir tiritando, pues el cuerpo lo seguía teniendo completamente encharcado...

Tras otro intenso viaje de vuelta, llegamos de nuevo al puerto de Húsavík, donde abandonamos la zodiac. Impresionante las caras de angustia de toda la gente que esperaba el siguiente turno para montar, y más viendo alguna cara con la que llegábamos. Dejamos todo el material adquirido en la caseta del puerto y rumbo al camping más cercano. Lo único que quería era darme una ducha de agua caliente. Calentito y con ropa seca, supe que había vivido uno de esos momentos mágicos, de esos que se te quedan grabados para siempre!

Ruta complicada y difícil, no tanto por la exigencia física de ir en una zodiac, pero sí por el estado del mar, que fue realmente complicado. Con el mar en buen estado, sería una ruta fácil y sin complicaciones. Si estás por Islandia y tienes ocasión de visitar Húsavík, disfruta de una de estas excursiones que se ofrecen. El avistamiento de ballenas es algo increíble y que no se olvida fácilmente. A pesar de la dureza de algunos momentos, cuando ves nadar, asomar y respirar a tu lado a estas gigantes del mar, todo se olvida. Espectacular, muy recomendable y una de las mejores experiencias que hemos vivido, sin duda!

Tipo: Barco
Fecha: 19 de Agosto de 2017
Duración: 3 h. 27 min.
Dificultad: Difícil
Distancia: 45,37 km.
Circular: Sí
Desnivel acumulado: 1 m.
Altura mínima: 0 m.
Altura máxima: 12 m.

Wikiloc: https://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=19652355


Salsaludos, abrazos y besines!

Rubén Álvarez